¿Las decisiones que estamos tomando están generando valor?

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Imagine la última reunión de directorio de una empresa.
 
El gerente general presenta los resultados.
 
Las ventas crecieron.
El EBITDA está dentro del presupuesto.
La caja está bien.
 
Se revisan algunos riesgos, se comentan temas comerciales y se aprueban varios puntos.
 
Todo parece estar en orden.
 
Pero:
 
¿Y qué decisiones estamos tomando hoy que van a cambiar el futuro de la empresa?
 
Silencio.
 
No porque el directorio no esté trabajando.
 
Sino porque muchas veces estamos tan concentrados en revisar lo que ya pasó que dejamos poco espacio para decidir lo que viene.
 
Y ahí está uno de los grandes retos de un directorio.
 

El directorio necesita mirar hacia adelante

Un directorio no debería dejar de mirar el pasado.
 
Pero tampoco debería quedarse ahí.
 
Los estados financieros explican lo que ocurrió.
 
Las finanzas, explican qué puede ocurrir si tomamos una decisión determinada.
 
¿Cuánto capital necesita una nueva inversión?
¿Cuándo empezará a generar resultados?
¿Qué retorno esperamos obtener?
¿Cuánto cambia el valor de la empresa si compramos otra compañía?
 
Estas preguntas permiten que una discusión estratégica deje de ser solamente una opinión.
 
La convierten en una decisión que puede analizarse y compararse.
 
Pero hay otra pregunta que el directorio debería hacerse
 
¿Las decisiones que tomamos están generando valor?
 
Una empresa puede haber crecido en ventas y EBITDA y, sin embargo, no haber creado valor para sus accionistas.
 
Puede haber invertido millones en una nueva operación que todavía no genera el retorno esperado.
 
Puede haberse endeudado para crecer sin que ese crecimiento compense el costo y el riesgo asumido.
 
O puede haber realizado una adquisición que aumentó los ingresos, pero no produjo los resultados que justificaron la inversión.
 
Aquí la valoración de la empresa cumple un papel vital.
Valorar periódicamente la empresa permite establecer una referencia y observar cómo ha evolucionado su valor a lo largo del tiempo.
 
No se trata de valorar solamente cuando un accionista quiere vender o cuando aparece un comprador.
 
La valoración puede convertirse en una brújula para el directorio.
 
Permite preguntarse si las decisiones tomadas hace uno, dos o tres años están teniendo el efecto esperado.
 
Decidir, medir y volver a decidir
 
Ese debería ser el ciclo.
 
El directorio decide.
La gerencia ejecuta.
Las finanzas permiten medir lo que está ocurriendo.
 
Y la valoración ayuda a comprobar si, con el tiempo, esas decisiones se están traduciendo en mayor valor para la empresa.
 
Entonces, el directorio puede volver a decidir con mejor información.
 
Por eso, una buena agenda de directorio no debería estar compuesta únicamente por reportes.
 
También debería reservar espacio para las decisiones estratégicas y para revisar, periódicamente, si esas decisiones están funcionando.
 
Al final, el valor de una empresa no se construye reunión a reunión.
 
Se construye decisión a decisión y se comprueba con el tiempo.
 
La próxima vez que revise la agenda de su directorio, quizá valga la pena hacer dos preguntas:
 
¿Qué estamos decidiendo hoy que cambiará el futuro de la empresa?
 
Y, con la misma importancia:
¿Cómo sabremos dentro de unos años si decidimos bien?
 
Porque el directorio no está ahí solamente para acompañar el negocio.
 
Está para decidir su futuro.
 
Y las finanzas son parte fundamental de ese proceso: ayudan a decidir, medir y comprobar si las decisiones realmente están generando valor.
 
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Atentamente,
Galo Aguirre Fabara
Managing Partner
AAA Finanzas Corporativas