¿Su empresa vale más que hace un año? (Parte 2)
En el artículo anterior planteamos una pregunta que todo empresario debería hacerse al menos una vez al año:
¿Su empresa vale más que hace un año?
Pero esa pregunta conduce inmediatamente a otra.
¿Cómo lo está midiendo?
Una de las metodologías más utilizadas para valorar empresas consiste en multiplicar el EBITDA por un múltiplo de mercado obtenido de empresas comparables, ajustándolo para reflejar las condiciones del mercado donde opera la empresa.
Su lógica es sencilla: si empresas similares se negocian, por ejemplo, a seis veces EBITDA, una empresa que genera un EBITDA de USD 2 millones tendría un valor aproximado de USD 12 millones. A partir de ese valor, se realizan los ajustes correspondientes por caja y deuda para determinar el valor del patrimonio.
Bajo esa misma lógica, si al año siguiente el EBITDA aumenta a USD 2,5 millones, el múltiplo de mercado se mantiene y la posición de caja y deuda no cambia significativamente, la empresa tendría un valor aproximado de USD 15 millones.
La conclusión parece obvia.
La empresa vale más que hace un año.
¿Siempre es así?
Cuando un mejor EBITDA puede esconder una pérdida de valor
Imagine que ese incremento en el EBITDA se logró ofreciendo plazos de crédito más largos a los clientes e incrementando los inventarios para sostener el crecimiento.
El EBITDA aumentó.
Pero también aumentaron las cuentas por cobrar, los inventarios y, probablemente, la deuda necesaria para financiar la operación.
Si únicamente utilizáramos un múltiplo de EBITDA, concluiríamos que la empresa vale más.
Sin embargo, una valoración mediante Flujos de Caja Descontados (DCF, por sus siglas en inglés) podría llegar a una conclusión diferente.
¿Significa eso que el método de múltiplos está equivocado?
No.
Significa que, en este caso, utilizar esa metodología de forma aislada podría llevar a una sobrevaloración de la empresa.
El análisis del DCF
Mientras la valoración por múltiplos utiliza referencias del mercado para estimar el valor de una empresa, el DCF determina ese valor analizando su capacidad de generar flujos de caja futuros.
Eso permite entender el impacto que tuvieron las decisiones tomadas durante el último año. Por ejemplo:
¿El crecimiento está generando caja o solo exige más capital de trabajo?
¿La rentabilidad obtenida justifica las inversiones realizadas?
Son solo algunas de las preguntas que un múltiplo, por sí solo, difícilmente puede responder.
Y son precisamente ese tipo de preguntas las que determinan si una empresa realmente creó o destruyó valor durante el último año.
Dos metodologías que se complementan
No se trata de elegir entre una metodología y otra.
Cada una cumple un propósito diferente.
La valoración mediante Flujos de Caja Descontados permite medir cómo las decisiones del negocio afectan el valor de la empresa.
Los múltiplos permiten contrastar ese resultado con la realidad del mercado y verificar que la valoración sea consistente con transacciones y compañías comparables.
Por eso, en una valoración profesional, ambas metodologías deberían complementarse.
Pero si el objetivo es gestionar la creación de valor dentro de la empresa, el punto de partida siempre debería ser entender cómo evolucionaron sus flujos de caja futuros (DCF).
Porque ahí es donde realmente se crea el valor.
La pregunta que realmente importa
La verdadera pregunta nunca fue cuánto vale hoy su empresa.
La verdadera pregunta es si hoy vale más que hace un año.
Y, sobre todo, si entiende por qué.
Porque solo cuando un empresario identifica qué decisiones crean valor y cuáles lo destruyen puede gestionar su empresa con ese objetivo.
Para responder esa pregunta, el DCF necesita un modelo financiero sólido. Es ahí donde se refleja el impacto que las decisiones del negocio tienen sobre los flujos de caja futuros y, en consecuencia, sobre el valor de la empresa.
Por eso, una valoración no debería ser un informe que se guarda en un cajón.
Debería convertirse en una herramienta de gestión.
Y si hoy no sabe si su empresa vale más que hace un año, este puede ser un buen momento para empezar a medir lo que realmente importa.

